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Editorial -
Notimueble
2016
6
LUIS PAZOS
Trump no es la causa de la devaluación
E
n el gobierno del presidente
Enrique Peña Nieto el peso
mexicano se ha devaluado ante
el dólar alrededor de 50 por
ciento. En menos de cuatro años perdió
mucho más valor que en los 12 años de
los dos gobiernos panistas (37 por ciento).
Pero el problema más grave es que en
casi cuatro años el gobierno no aceptó la
verdadera causa de la devaluación del peso
ni puso en práctica medidas estructurales
suficientes para frenarla.
S i emp r e e n c u e n t r a u n ‘ c h i v o
expiatorio’ externo para culparlo de la
devaluación. Al principio señaló la baja del
precio del petróleo, que también le sirvió
de excusa para elevar impuestos, que se
tradujeron en un menor crecimiento y una
baja del nivel de vida de la clase media.
De 2013 a 2016 el actual gobierno tuvo
más ingresos petroleros que Calderón en
sus primeros cuatro años.
Han culpado del fortalecimiento del
dólar al aumento de tasas en Estados
Unidos, al bajo crecimiento en China, a la
salida del Reino Unido de la Comunidad
Europea y, por último, a la posibilidad de
que Donald Trump gane las elecciones
para presidente de la Unión Americana.
Todos esos factores influyen, pero no
son la causa primera y más importante
de la devaluación del peso. Podrían no
habernos impactado negativamente si
las autoridades hacendarias hubieran
adoptado una posición responsable en el
gasto, el déficit y la deuda en los primeros
cuatro años de gobierno. Tuvieron las
herramientas para lograrlo pero no lo
hicieron.
E l d e b i l i t a m i e n t o d e l m a r c o
macroeconómico al ejercer un gasto
desordenado y excesivo, por arriba del
aprobado por el Congreso, que incrementó
el déficit presupuestal y un endeudamiento
que se duplicó en cuatro años, son las
verdaderas y más importantes causas de
la devaluación.
El triunfo o la derrota de Donald
Trump no definirá el futuro del peso
ni de la economía mexicana, sino la
adopc i ón u rgen t e de un p r og r ama
gubernamental que reduzca el gasto,
el déficit, los impuestos y la deuda a
niveles que creen las condiciones para
una mayor inversión privada nacional
y extranjera y restablezcan la confianza
en calificadoras internacionales de que
vamos por el camino correcto. Hasta
ahora los recortes y ajustes programados
no generan las expectativas de lograrlo.