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Mueblerías -
Notimueble
2017
18
Como si vivieran en Buckingham.
O en Versalles. O en Topkapi. O en
la Alhambra. O en el Castillo de
Windsor. Así se comporta nuestro
Presidente, nuestro nuevo Secretario
de Relaciones Exteriores, nuestro
Gabinete, nuestros magistrados,
nuestros Diputados y Senadores.
Los nobles, por cuyas venas
corre la sangre azul de una casta
divina. Los aristócratas, aparcados
en grandiosas residencias, rodeados
de servidumbre atenta a cada deseo.
Caminando por sus palacetes del
privilegio donde nada los toca.
Nada los perturba. Nada los inmuta.
Lejos de la turba enojada que
se manifiesta en las calles, molesta
y con razón. Lejos de la irritación
social que descalifican y sin empatía
porque son totalmente insensibles.
Totalmente mirreyes. Totalmente
desconectados de la realidad de
millones de mexicanos que miran
el 2017 con aprensión.
Porque mientras la gasolina, el
gas y la electricidad aumentan en
hasta 20 por ciento, los consejeros
del INE exigen iPhones 7 de 20
mil pesos para cada uno. Porque
mientras la capacidad de compra
disminuye, las prerrogativas para
los partidos ascienden. Porque
mientras el valor del peso cae, los
bonos navideños en el Congreso
crecen.
Un trabajador que gana el salario
mínimo sólo podrá comprar el 33
por ciento de la canasta básica, pero
un magistrado que gana más de 200
mil pesos recibirá 15 mil pesos en
vales de gasolina. Un miembro de
la clase media tendrá que trabajar
más para llenar su tanque, pero
los Diputados acaban de gastar 6
millones de pesos para adquirir 27
autos nuevos.
Y entretanto, Enrique Peña
Nieto juega golf. Luis Videgaray
anuncia que llega a la Cancillería
para aprender. El PAN, el PRI, el
PRD, el Partido Verde y los demás
recibirán 4 mil millones de pesos
en el 2017.
Un o s e x p o l i a d o s , o t r o s
privilegiados. Unos sacrificados,
otros beneficiados. Unos trabajando,
otros gastando. 955 mil millones
de pesos producto del excedente
petrolero entre el 2001 y 2012
destinados a prebendas electorales
y transferencias presupuestales
y prestaciones gubernamentales.
955 mil millones de pesos que
nadie sabe a dónde fueron a parar,
pero muchos lo suponen. A los
gobernadores y las elecciones que
compraron. A los líderes sindicales
y las fortunas personales que
acumularon. A las pensiones y la
falta de productividad que taparon.
A ñ o s d e i n e f i c i e n c i a s
monopól icas en Pemex, años
de subsidios injustificables a la
gasolina, años de descontrol del
gasto público, años de desperdiciar
dinero en lugar de invertirlo.
Había que mantener la paz
social vía una estrategia clientelar,
vendiendo petróleo para comprar
votos. Había que perpetuar los
pr i v i l eg i os de l os pr í nc i pes
mexicanos, usando al erario para
asegurar prebendas. Casas Blancas
y casas en Malinalco y aviones
privados y sueldos desbordados
y guaruras armados y iPhones
garantizados.
Y por eso las explicaciones y
los argumentos gubernamentales
sobre el “gasolinazo” tienen tan
poca eficacia. Tan poca resonancia.
José Antonio Meade intenta
defender el aumento de recursos
para e l Gobi erno , cuando e l
Gobierno gasta mucho y mal .
Enrique Peña Nieto increpa nuestra
falta de comprensión, cuando
comprendemos demasiado bien.
Nos regaña cuando deberíamos
regañarlo.
Hoy los que saquearon acusan
a otros de saqueadores, cuando la
clase política gastó en chucherías
en vez de refinerías. Cuando los
directivos de Pemex, en lugar
de centrarse en la exploración le
apostaron a la importación. Cuando
la SHCP exportó los excedentes
petroleros a los virreyes en los
Estados, en vez de canalizarlos a
hospitales y carreteras y escuelas
allí.
El petróleo no es ni ha sido de
todos los mexicanos, sino de unos
cuantos, que lo han usado para sus
cetros y sus coronas. Gobiernos
pasados y presentes.
Eso es lo que indigna, más allá
de los porcentajes de crecimiento
y las perspectivas de inflación.
La sensación compartida de una
injusticia profunda, de un agravio
injustificable que va más allá del
incremento en el precio de la
gasolina.
Mientras afuera, en la calle,
donde muchos pasan la noche
sin dormir ante la zozobra por lo
que viene, en los palacios sigue
la fiesta. El despilfarro. Los vales
y los celulares y los aguinaldos.
La champaña descorchada en los
pasillos del Senado y la Cámara
de Diputados.
Un país donde algunos gozan
la abundancia y otros padecen
la austeridad; donde algunos son
totalmente exprimidos y otros
siguen siendo “Totalmente Palacio”.
Los aristócratas, aparcados en grandiosas residencias, rodeados de servidumbre atenta a cada deseo.
Caminando por sus palacetes del privilegio donde nada los toca. Nada los perturba. Nada los inmuta
Los mexicanos ya no tan fácil son engañados con sus mentiras para devaluar la moneda, para derrochar
el dinero de los impuestos y aumentar los servicios como la gasolina electricidad y gas natural
Los nobles, por cuyas venas corre la sangre azul de una
casta divina, gobiernan a los ciudadanos mexicanos